Como parte
importante de los Asuntos Ambientales inherentes al cambio climático y
desarrollo sostenible, considero que un tópico que debemos resaltar es la
sostenibilidad que busca la Organización Marítima Internacional (OMI) a través
de la implantación de una estrategia para la reducción de gases de efecto
invernadero, que proyecta eliminarlas gradualmente.
En el marco del
cumplimiento de esta estrategia, la OMI ha impulsado varios proyectos que
contemplan la adopción de medidas para lograr la eficiencia energética en el
transporte marítimo internacional, teniendo presente las innovaciones técnicas
y la introducción mundial de combustibles y/o fuentes de energía alternativos.
Esto, alineado
a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente el objetivo
Nro. 13 “Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus
efectos”, que según indica la Organización de Naciones Unidas está afectando a
todos los países del mundo y está alterando las economías locales a causa de
las variaciones extremas de los sistemas meteorológicos, el aumento de los
niveles del mar que también está causando inundaciones, hundimiento de la
tierra y millones de pérdidas.
Una de las acciones que ha emprendido la OMI
para contribuir al ODS referente al cambio climático, es instar a los países
Miembros a ratificar e implementar el Anexo VI de MARPOL, cuyas prescripciones
establecen un límite máximo a escala mundial de 0,5 masa/masa para el contenido
de azufre del fueloil, exigible el 1 de enero de 2020 y posterior.
Para dar apoyo
a los Estados en su camino a la descarbonización, la OMI y Noruega
desarrollaron un proyecto llamado GreenVoyage2050, el cual estima expandir la
capacidad de gestión portuaria y gubernamental para asumir reformas jurídicas y políticas, a fin de que cada país
desarrolle un plan de acción nacional, fomente las asociaciones con el sector
privado, promueva la innovación, habilite la difusión tecnológica y ejecute
proyectos piloto de demostración para facilitar la adopción de tecnologías
amigables con el ambiente.
Ecuador es
parte de este proyecto como “nuevo país piloto” y como primer paso, emprenderá
el desarrollo de una evaluación nacional de las emisiones marítimas, estableciendo
una línea de base y construyendo la los cimientos de la información relevante
para futuras actividades. Estas acciones serán fundamentales para el desarrollo
de un plan de acción nacional sólido necesario para abordar las emisiones de
GEI procedentes de los buques. (OMI, 2021)
Una de las
medidas relevantes que trae consigo este proyecto es la contemplación de la
reducción de emisiones en la interfaz buque-puerto, lo que abrirá la puerta
hacia el mejoramiento de las operaciones logísticas, fomentándolas a que sean
sostenibles y enfocadas al cuidado del medio ambiente.
La optimización
de esta interfaz nos preparará para afrontar en el corto plazo el escenario de
usuarios que no solo exijan productos y servicios para satisfacer sus
necesidades, sino que también valoren que los procesos utilizados sean
amigables con el medio ambiente. Esto conllevará a que poco a poco todos los
eslabones de la cadena logística estén conformados por empresas que alineadas a
las acciones para reducir la contaminación.
En Ecuador,
varias de las acciones a tomar serían la expedición de normativas, el
establecimiento procedimientos para asegurar que el funcionamiento de todo
motor diésel marino cumpla las prescripciones establecidas por OMI en cuanto a su
nivel de emisiones. También, es posible que se deba fortalecer las relaciones
interinstitucionales para que puedan trabajar de forma coordinada en el marco
de sus competencias. Pero ¿son suficiente estas acciones para mitigar la
contaminación ambiental?
Según el
artículo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicado
en el 2018 (Cyril Villemain), “Un tercio de todos los residuos urbanos
generados en América Latina y el Caribe aún terminan en basurales a cielo
abierto o en el medio ambiente, una práctica que afecta la salud de sus
habitantes y está contaminando los suelos, el agua y el aire”
Varias
consecuencias de este mal manejo de residuos son, las inundaciones, la
generación de gases de efecto invernadero, espacios acuáticos contaminados,
afectación de la flora y fauna marina, entre otros.
Las cifras de
la región que muestra el libro “What a Waste 2.0” (Kaza, et al., 2018), es
impresionante porque indica que en el 2016, se generó 231 millones de toneladas
de residuos con un promedio de 0,99 kilogramos per cápita por día, produciendo
el 11% de basura a nivel mundial. De esta abrumadora cantidad de desechos, solo
se recicla el 4.5 %.
Entonces ¿Son suficientes
las medidas impulsadas por OMI para combatir el cambio climático?
Definitivamente no, hay mucho trabajo por hacer, hay muchos frentes que atacar y no sólo por parte de la OMI y
sus países miembros, sino también por parte de los sectores terrestres, aéreos,
industriales, etc.
¿Son suficientes
las medidas tomadas por el sector marítimo para combatir el cambio climático? ¿Qué
opinas tu?
Marysol Yépez Pozo
muy bueno
ResponderEliminarConsidero que es una buena iniciativa por parte de la OMI el tomar acciones para combatir el cambio climático. Sin embargo se deberían implementar más acciones e involucrar a mas organizaciones para porteger la biodiversidad marina, de la cual depende mucho nuestro equilibrio ecológico. Excelente aporte en este artículo.
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