IMO 2020 – PERSPECTIVAS Y ACTUALIDAD
DIPLOMADO
EN ASUNTOS MARÍTIMOS
Catedra:
Asuntos Ambientales
Profesor: Emilio Messina
Alumna: María Laura Salazar
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La nueva regulación emanada por la Organización Marítima
Internacional (OMI) que entró en vigor el 1 de enero del 2020 (IMO 2020), en la
que se establecía un nuevo limite en relación a las emisiones producto de la utilización
de combustibles de alto sulfuro del 3,5% al 2,5%, traía consigo altas
expectativas en relación a la reducción en la utilización de dicho combustible
y en el impacto positivo que se esperaba esta pudiese generar tanto a nivel
medio ambiental como en beneficio de la salud de las personas, especialmente aquellas
que residen en zonas costeras.
Ha pasado año y medio desde entonces y según la información
más reciente de Rotterdam (considerado como uno de los centros de reabastecimiento
de combustible más grande de Europa), el combustible de alto sulfuro representó
nada más en el primer trimestre de este 2021, el 25% de los combustibles
utilizados por grandes empresas. Es importante mencionar que, el combustible de
bajo sulfuro representa en costos alrededor del 50% mas que el de alto sulfuro,
por lo que la adquisición de combustible de bajo sulfuro representa un número
mucho mayor dentro de las columnas de costos de las empresas.
Dentro de las recomendaciones emanadas por la OMI en
la implementación de la antes mencionada normativa, se planteaba la utilización
de las torres de lavado o “scrubbers” como una solución alternativa.
Las torres de lavado son un sistema que recibe los
gases de escape y los envía a través de un cilindro donde son “rociados” usualmente
con agua de mar, para su posterior disposición dependiendo del tipo de sistema “Open
Loop” o de ciclo abierto y “Closed Loop” o de ciclo cerrado. En cada uno de los
sistemas el desecho de esas aguas residuales que captan los agentes tóxicos es
distinto, en el caso del “Open Loop” esta agua es regresada al mar y en el caso
de ciclo cerrado es enviado a un centro de recepción en tierra.
Desafortunadamente la utilización e instalación de los
“scrubbers” de “open loop” han incrementado rápidamente, tal y como algunos
estados pronosticaron cuando implementaron la prohibición de su utilización en
aguas territoriales.
Según científicos que se encuentran actualmente realizando
investigaciones, ya se están promoviendo su completa prohibición, ya que estas
deposiciones se traducen en otro tipo de contaminación al medio ambiente,
dificultando que los objetivos puedan ser realmente cumplidos, tal como indica el
“International Council on Clean Transportation” en su reporte publicado el 29
de abril de este año, en las que arrojan que otro tipo de contaminantes y
metales pesados están contenidos en esas aguas que son regresadas al mar.
Se estima que para el año 2022 aumente hasta en un 10%
la instalación de “scrubbers” según información emanada por S&P Global
Platts Analytics, alejando de este modo la posibilidad de la reducción en la utilización
de combustibles de bajo sulfuro y aumentando la contaminación a nuestros océanos.
El año pasado se tenía un panorama un tanto incierto, especialmente debido a que, al poco tiempo de la entrada en vigor de la regulación llegó la pandemia. Hoy en día tenemos una perspectiva un poco mas clara al respecto, aunque no muy prometedora para nuestro medio ambiente en el corto plazo en cuanto al cumplimiento inmediato de las estimaciones por parte de la OMI, ya que la reducción de la utilización de combustibles de bajo sulfuro sigue estando alejado de la practica debido al uso de “scrubbers”, los que se creen no podrán ser considerados como una solución a largo plazo debido al impacto que generan al medio ambiente.
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