El inicio del fin de la industria marítima… chatarra …chatarra y más chatarra

 Daniella De Luca (Chile)

Daniella.deluca@uv.cl


La actual pandemia del COVID19 que estamos viviendo nos ha llenado de pruebas, en todos ámbitos, entre ellos el ciclo económico, el comercio internacional, el turismo y el transporte marítimo.

Hemos visto imágenes de grandes ciudades flotantes siendo desguazadas, porque su mercado está detenido. Sus propietarios han evaluado (¿económicamente?) que no es viable seguirlas manteniendo, entonces han procedido a venderlas como chatarra.

Otro factor que ha incidido en la decisión de desguace de naves ha sido el aumento del involucramiento de las mismas en incidentes provocados por el cambio climático.

El desguace de una nave es el inicio del término de su ciclo económico, el que tiene una serie de implicancias regulatorias que se traducen en costos, gestiones y tiempo que debe ser atendidos por el responsable de la misma. Lo que a la larga se ve reflejado en los resultados económicos de sus propietarios.

Esta visión es un estímulo a buscar opciones, salidas “menos complejas” para hacer frente a esta situación, una de ellas es lo que en mercado del transporte marítimo conocemos como Banderas de Conveniencia.

La bandera de conveniencia, en palabras simples, consiste en que los armadores de las naves son de un país, sin embargo, habilitan sus naves como si fueran de otro, esto motivado porque este segundo país tiene regulaciones, principalmente laborales y ambientales menos exigentes que las de su país de origen; por lo anterior,  este resquicio puede ser percibido como una distorsión del mercado, pues desequilibra las condiciones de operación, por las diferencias normativas entre países, y particularmente entre aquellos más y menos desarrollados.

Es por lo anterior que cada año cientos de barcos terminan en algunas costas de Asia, haciendo lo que es conocido con el concepto de beaching.

¿Que es lo que se recupera? Básicamente los metales, la chatarra y particularmente el acero. Por lo que el negocio del desguace de una nave va a depender del precio del acero y del tamaño de la misma.

Al parecer todo se traduce en costos y la amenaza del alza de tarifas.

Tres cuartas partes de la contaminación por hidrocarburos en el mundo se debe al desguace de barcos, puntualmente en las costas del sur de Asia, lo que provoca la consiguiente contaminación de los mares, de la vida marina y también de los seres humanos, por esto último, tanto la FAO como la OMS recomienda la disminución del consumo de cierto tipo de peces que son grandes acumuladores de metales pesado, arrojados al mar por el desguace desregulado o menos exigente de naves.

Para la OIT, este es uno de los trabajos más peligrosos del mundo y en plenos Siglo XXI, además está asociado a ciertos tipos de esclavitud, trabajo desregulado y desprotegido, en especial, de niños, niñas y adolescentes. Es una labor que se lleva a cabo en condiciones riesgosas, con capacitación inadecuada o nula y en la (casi?) total carencia de equipo de protección personal.

Esto es un problema global, que no conoce de fronteras, una vez más nos vemos enfrentados a un tipo de efecto mariposa.

La vida útil promedio esperada de un barco dedicado al transporte marítimo internacional es del orden de treinta años.

Necesitamos tener una perspectiva sistémica integral de la sostenibilidad, con foco que no solo mire los resultados en lo inmediato, sino a futuro e incorporar seriamente, y no solo porque la normativa o el mercado lo exija, la mirada multi-sistémica en la toma de decisiones de nuestras organizaciones.

La vida útil de una nave comienza desde la concepción de la idea de su diseño hasta su disposición final, y durante todo el proceso existe la responsabilidad de los impactos y externalidades, buenos y malos, de las diferentes etapas de su ciclo.

Hay esfuerzo de organizaciones mundiales que se hacen cargo de estos temas. Tenemos objetivos establecidos, como los ODS de la ONU o los de descarbonización de la OMI al 2050, pero en la práctica los especialistas estiman que sus impactos efectivo sobre la protección del medio ambiente y la sostenibilidad, son lamentablemente menores.

Existe tecnología para hacer estos procesos más amigables y sostenibles, que logran minimizar drásticamente el impacto sobre el medio ambiente en el proceso de cierre del ciclo de vida de este factor clave de la cadena del comercio mundial.

Paralelamente, los consumidores están incorporando a sus decisiones de compra el factor de la sostenibilidad de triple impacto (ambiental, social, económico) de sus proveedores de bienes y servicios.

Hay mucho por hacer, sin embargo, todo comienza con el primer paso.

https://www.elagoradiario.com/desarrollo-sostenible/economia-circular/desguace-barcos-asia/




Comentarios

  1. Muy interesante, es lamentable que muchas organizaciones reduzcan los temas ambientales a costos y ganancias, como lo expones. Si como consumidores damos más realce al factor de sostenibilidad que mencionas, poco a poco podríamos cambiar este tipo de situaciones,

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  2. Es lamentable ver como una unidad de producción como lo es un buque termine siendo desechando de la peor forma, dejando de lado toda consideración tanto medio ambiental como humana, tal como lo señala la OIT, aquellas personas que trabajan en esos "cementerios de buques" sufren riesgos laborales altísimos, lesiones, enfermedades laborales hasta la muerte.

    Excelente tema Daniela, saludos.

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