COVID 19: Que enseñanza nos deja en materia de sustentabilidad.

 

Comenzaba el 2020 con unos pocos casos de COVID 19 en China, sin saber que era lo que realmente estaba pasando. Pocos meses después, todas nuestras ciudades se encontraban confinadas, con miedo, sin poder salir de casa, y enfrentándonos a un enemigo invisible. Hoy estamos a casi un año y medio del primer caso de coronavirus en el mundo, aprendimos a convivir con él, y nuestra vida cambió lo suficiente como para normalizar lo impensado.

Trabajar desde casa, atender una clase por zoom, incluso reuniones de amigos por videollamadas, son algunas de las actividades que todos nosotros ya incorporamos como propias, y transformamos el miedo a lo invisible, en la nueva normalidad. Si hace dos años, nos decían que quedándonos en nuestras casa íbamos a poder hacer tan positivo cambio, no lo hubiésemos creído. Veíamos como en muchas ciudades del mundo los animales salían a las calles, los canales recuperaban su transparencia, e incluso el aire que respirábamos era más puro. Pero, ¿Qué tienen en común todas estas cosas?

El COVID19 trajo consigo la sustentabilidad. Entendimos que el quedarnos en casa no era solo para cuidarnos, sino también para cuidar al planeta. Durante miles de años el hombre estuvo modificando y avanzando por sobre la naturaleza, porque donde hoy tenemos calles, veredas y altísimos edificios, antes no había mas que pasto y árboles. Antes del hombre, había naturaleza.

Si hoy recorriéramos las principales capitales del mundo, veríamos que en comparación a lo usual, estarían vacías. Las grandes oficinas solo consumen electricidad, los coches y las largas colas de embotellamiento prácticamente ya no existen. ¿Acaso todos estos cambios frenaron nuestras vidas? Lo cierto es que mejor o peor, cada uno de nosotros continuó con sus actividades, con su trabajo, con sus estudios, y así el mundo siguió girando.

Todo esto hace replantearnos a qué llamamos nueva normalidad, por eso me gustaría que tengamos en mente algunas preguntas: ¿hace falta todavía esa oficina  enorme que teníamos? ¿Hace falta sacar el auto todos los días, teniendo muchos otros medios de transporte más sustentables y económicos? ¿Cuántas cosas de nuestro día diario colaboraban con la contaminación del planeta?

Si analizáramos la política internacional, veríamos como la sustentabilidad es hoy un tema central en la agenda internacional, hablamos de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de la ONU, la agenda verde de la Unión Europea, incluso los Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre otros. “El futuro es hoy” escuchamos muchas veces decir, y no puedo estar más de acuerdo con eso, porque si de algo tenemos que preocuparnos, no es en cómo ni cuando vamos a recuperar nuestro estilo de vida antiguo, sino en cómo vamos a mejorar la forma en que vivimos hoy.

Como humanos racionales, nos enfrentamos día a día a múltiples toma de decisiones, tratamos de elegir lo que es mejor para nosotros, para nuestro trabajo, para nuestra familia y amigos, y no podemos negar que lo mejor muchas veces implica un análisis de incentivos, ¿Qué ganamos y qué perdemos con cada elección?

Esta misma pregunta es la que se hacen también nuestras empresas, y nuestros gobiernos, para adoptar una medida sustentable. Sin embargo, a la hora de hablar de incentivos, la rentabilidad ocupa el primer puesto de relevancia. Creo que si queremos que nuestro futuro sea verde, debemos no solo encargarnos de nuestro accionar, sino también de las empresas y organizaciones de las que formamos parte. ¿Qué podemos hacer nosotros en nuestro trabajo?

Entendimos ya que nuestra oficina pocas veces fue necesaria, y que con una videollamada desde casa alcanzaba. Pero el cambio debe ir aún más a fondo: imaginemos si en un futuro la sustentabilidad fuera premiada. Imaginemos si los bancos otorgaran créditos únicamente a empresas verdes – por ejemplo, como las reconocidas empresas B -. Imaginemos si a tu empresa le descontaran ganancias por cuidar el medioambiente, o si las cargas sociales de tu empleado te serían más económicas por ofrecer herramientas sustentables en tu empresa. Estoy segura de que muchos de nosotros, y otros, optarían por esta transformación integral. Bueno, la sustentabilidad realmente es rentable.

Hoy somos un poco más conscientes de nuestro impacto en el mundo, y vemos como así el proceso de cambio requiere de la coordinación de los diferentes actores sociales, como el gobierno, las empresas, las organizaciones, y nosotros los ciudadanos, existe una voluntad comunitaria hacia ese cambio.

La sustentabilidad es el hoy, por eso pensemos no solo en que podemos hacer nosotros como ciudadanos para ser más ecofriendly, sino que cambio podemos hacer en nuestro lugar de trabajo, para convertir nuestra nueva normalidad, en algo ecológico.

 

                                                                                 Ileana Cetra

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